“un propósito que trasciende el fútbol”
Un futbolista que encontró la victoria fuera de la cancha.
Leandro Gracián es un exfutbolista profesional, esposo de Verónica Paludi y padre de tres hijos. Con una carrera de 17 años en el fútbol profesional, jugó en Argentina, Chile —incluyendo Cobreloa—, Colombia, Ecuador, Grecia y en clubes de alto nivel como Boca Juniors y Rayados de Monterrey. También fue citado a la Selección Argentina. Aunque disputó torneos con estadios repletos, con la Bombonera llena y el reconocimiento deportivo, la competencia y las expectativas personales comenzaron a generar en su interior un vacío que los logros no podían llenar.
Del éxito deportivo al encuentro con Cristo
A medida que avanzaba su carrera, las metas no alcanzadas y la presión del rendimiento quedaban guardadas en su mente y corazón, impidiéndole avanzar con libertad. Ese peso interior cambió cuando conoció a Cristo en los últimos cinco años de su trayectoria como futbolista. La Palabra de Dios transformó su vida y lo llevó a perdonarse por el pasado que lo condenaba. Lo describe en una frase que Dios le habló:
“Perdónate a ti mismo y todas las cosas del pasado son viejas; de acá en más hago tu vida nueva”
Desde entonces, comenzó a vivir con una libertad interior que sanó frustraciones y le permitió mirar el futuro con claridad.
Preparado para la presión… y libre en la Palabra
Leandro Gracián fue formado para escenarios de alta tensión deportiva, acostumbrado a la presión de la hinchada y a la exigencia competitiva. Sin embargo, al entrelazar esa preparación profesional con la Palabra de Dios, encontró una mezcla perfecta de fortaleza y paz. Él mismo lo expresa al afirmar: “La palabra que encuentro ha sido una gran libertad”
Esa libertad no es teoría, sino una experiencia interna que le permite vivir el fútbol con propósito y una paz que sobrepasa todo entendimiento.
Hoy, en su etapa como entrenador, busca transmitir a los futbolistas una mentalidad ganadora fundamentada en la identidad en Cristo, convencido de que Dios los llama a vivir como ganadores.
Su deseo es que el fútbol, la familia y los vínculos formen parte del propósito de Dios y no se vivan separados de la fe.
Un mensaje a los jóvenes deportistas
A los futbolistas que recién comienzan su camino profesional, les comparte una invitación clara:
“Yo lo que les digo a los chicos que recién empiezan, futbolistas, deportistas, es que puedan experimentar un Cristo interno para tener una identidad clara de lo que tienes como profesional”.
Desde esa convicción, afirma que el triunfo más profundo no está únicamente en títulos o reconocimientos, sino en vivir el profesionalismo desde una identidad firme en Cristo, libre del sistema y alineados al propósito de Dios.

